Es innegable el poder que en el siglo XXI tienen las nuevas tecnologías. Dentro de éstas, Internet podría considerarse el elemento más característico, y aún escarbando más, la blogosfera como una representación fehaciente de ese poder. Es importante matizar que la idea de poder tiene muchas formas de manifestarse o dicho de otro modo hay muchos tipos de poder, que por citar algunos serían: el poder político, el poder económico, el poder militar… o el poder de la información. Y ése es justamente el poder que subyace de la blogosfera.
En los últimos años la blogosfera se ha ido constituyendo en un sistema social de control de la actividad de los medios de comunicación y de los gobiernos por el que los errores, las copias y las manipulaciones salen a la luz casi en tiempo real, obligando a los diferentes actores implicados a corregir y a ser más críticos con sus propias funciones. El poder de los blogs, y en general el de los medios sociales, se ha convertido en el poder de la gente, que ha encontrado su propia forma de expresión al margen del circuito mediático tradicional. Es decir, y parafraseando al cómic Watchmen de ¿quién vigila a los vigilantes?, la blogosfera ha cogido el testigo para actuar de vigilante de los medios tradicionales de comunicación, ya que cada vez más, el poder que ostenta el conjunto de blogs tiene una mayor influencia en la visión pública de las cosas.
Antes, casi toda la información llegaba vía métodos de comunicación tradicionales, que eran pocos, controlados siempre por un número reducido de personas que según su ideología transmitían lo que les interesaba. Habían pocas vías en las que el emisor fuera el pueblo y el receptor fuera el pueblo. Ahora, lejos de esa visión de una profesión encorsetada por los intereses comerciales, es el ciudadano, en calidad de individuo pensante que busca ofrecer su propio punto de vista de las cosas, el que se convierte en protagonista. De esta idea del pueblo como protagonista activo de la información encontramos un ejemplo claro en la situación vivida recientemente en Birmania, donde cientos de bloggers saltaron a la Red para, eludiendo la censura militar instaurada en el país, difundir en todo el mundo la represión que allí se vive, así como trasladando el mensaje de los opositores al régimen Free Burma http://www2.free-burma.org/index.php. Es un ejemplo evidente de cómo los blogs pueden hacer de contrapeso al poder fáctico. Si el periodismo convencional era considerado un cuarto poder, tal vez estamos asistiendo a la formación de un quinto poder que, huyendo de la visión de un periodismo en manos de un puñado de medios, se base en la idea de ofrecer abundante información a través de la multiplicidad de medios al alcance del ciudadano.
Pero como nada es lo que parece, es evidente que ese poder que cada vez más ostenta Internet y, en particular, la blogosfera tiene sus contraprestaciones. Tal y como denuncia Reporteros Sin Fronteras (RSF) http://www.rsf.org/rubrique.php3?id_rubrique=21 a medida que se van transformando la prensa escrita y audiovisual y que la blogosfera adquiere una envergadura mundial, la represión va trasladándose cada vez más hacia la red, es decir, el aumento de la influencia de Internet va acompañado de una mayor vigilancia de algunos gobiernos, especialmente aquellos que ya tenían una tradición en lo que al control y la seguridad de los medios se refiere. Sólo por aportar algunos de los datos ofrecidos por RSF, en lo que se refiere a Internet, en 2008 hubo:
1 blogger asesinado. 59 bloggers detenidos. 45 bloggers agredidos. 1.740 sitios informativos cerrados o suspendidos.
Especialmente significativo fue el caso del empresario chino Wei Wenhua, que tuvo el dudoso honor de convertirse en el primer hombre asesinado por colgar información en la red. Concretamente fue asesinado a golpes por unos oficiales municipales cuando

Imagen de Wei Wenhua
filmaba un enfrentamiento entre policía y manifestantes en la ciudad de Tianmen. Que la primera muerte se haya producido en China parece que no es una mera casualidad, ya que, según otro estudio difundido en este caso por la organización Opennet (integrada por las universidades de Oxford, Cambridge, Harvard y Toronto) http://opennet.net/, el pasado 12 de marzo (aprovechando la celebración del Día Internacional contra la censura en Internet), el gigante asiático ostenta “el liderazgo de la represión en Internet”. Según este estudio, en China la censura está particularmente organizada con casi 40.000 funcionarios del estado encargados controlar los contenidos que circulan por la web. Cabe reseñar que en China el Estado ostenta la titularidad de la mayor parte de los soportes mediáticos.
Pero no sólo en China se basa el estudio. Según el mismo, son 25 los países que ejercen censura en la Red. Ésta se ejerce tanto en aquellas webs con contenidos político o social consideradas “peligrosas” como en la denegación del acceso a aplicaciones como YouTube o Google Maps. Según el informe, existen tres tipos de censura en la red. La más común es la política, ejercida para evitar la difusión de ideas por parte de partidos de la oposición, defensores de los derechos humanos o disidentes. El segundo tipo de censura es la social, que impide acceder a contenidos vinculados con derechos de grupos como mujeres y homosexuales. Un tercer tipo de censura se relaciona con la seguridad nacional, es decir, se impide el acceso a webs y sitios de noticias de grupos insurgentes o terroristas. Aún así, la técnica más común de censura es la imposición de leyes que prohíben el uso de determinados términos (en China, por ejemplo, “democracia” o “derechos humanos”).

Dentro de los países que forman parte del estudio, occidente no aparece, pero hay que mencionar que la sofisticación de los métodos de censura que utilizan los países represores, en muchas ocasiones viene dado gracias a la participación activa de empresas occidentales.
Y esto me lleva a la última idea que quería ofrecer en este comentario y es que: aunque puedan contener parte de razón, siempre hay que mantener ciertas distancias con este tipo de estudios, puesto que, debido a que en su mayoría estarán hechos desde occidente, ofrecer una visión sesgada y partidista puede ser un uso común. No en vano, uno de los principales bastiones occidentales en Internet, como es Youtube, también ha ejercido en determinados momentos dosis de represión como por ejemplo con la censura a Luigino, un popular blogger venezolano que escribe un blog de política favorable al gobierno del país que en su página El Espacio de Lubrio, fue censurado por Youtube, al borrar su cuenta en esta página. En el siguiente video vemos a Luigino Bracci hablando de lo sucedido http://www.dailymotion.com/video/x292m7_entrevista-a-luigino.
Para rizar más el rizo, otro ejemplo lo encontramos en Francia, sede de Reporteros Sin Fronteras, la página voltairenet.org, fue cerrada después de la publicación de un artículo que vinculaba a Sarkozy con la CIA y posteriormente se encarceló a un colaborador de dicha web.
Es por ello, y volviendo al inicio de este post, que hay que tener siempre en cuenta que todo poder genera unas contraprestaciones. Venga de donde venga, el poder puede corromper y ser corrupto. Internet, tampoco escapa de esta visión.
Iván Sobrino Groba
Interesante y documentada reflexión.Salut
Comentari per jordi Del Rio — 20 maig 2009 @ 10:17 am |